La depresión: causas y tratamientos - Clínica Medicalia
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La depresión: causas y tratamientos

ataque de pánico

31 jul La depresión: causas y tratamientos

La tristeza forma parte de nuestra vida, al igual que sentimientos como la alegría o el enfado. Pero cuando la tristeza pasa de ser un estado de ánimo normal y adaptativo a convertirse en patológico, de modo que se prolonga en el tiempo afectando a la capacidad de la persona para relacionarse con los otros, trabajar o afrontar el día a día, entonces podemos estar hablando de depresión.

Posibles causas de la depresión y sus síntomas

 

Es complicado identificar una única causa para la depresión ya que, como otras patologías, es multicausal (genética y ambiente). Además, en muchos casos, conocer la causa no determina que vaya a poder resolverse el problema.

Las personas deprimidas muestran niveles muy altos de la hormona cortisol  y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro. Estos niveles pueden estar elevados o bien por motivos hereditarios o bien porque el propio estado de depresión modifica la química del cerebro. Pérdidas emocionales muy profundas o situaciones de la vida complicadas (pérdida del trabajo, falta de capacidad de adaptación a los cambios), pueden modificar la química de nuestro cerebro. Psicofármacos como los antidepresivos, pueden ayudar y son recomendables en algunos casos de depresión, pero nunca como tratamiento único, ya que siempre deben complementarse con terapia psicológica. El tratamiento farmacológico debe ser indicado por un Médico o Psiquiátra. 

 

Los Síntomas de la Depresión:

  • Estado de ánimo depresivo al menos la mayor parte del día.
  • Notable disminución del interés o capacidad para experimentar placer en todas o casi todas las actividades con las que antes disfrutaba.
  • Acusada pérdida o ganancia de peso.
  • Alteraciones en los patrones del sueño: exceso de sueño o falta de él (insomnio o hipersomnia).
  • Fatiga y pérdida de energía, unido a la dejadez (el sujeto deja de interesarse por su apariencia, falta de higiene).
  • Sentimientos de inutilidad, culpa, rumiación excesiva. Disminución de la capacidad para concentrarse y para pensar (la rumiación excesiva provoca el estar constantemente preocupado pero sin llegar a ninguna solución).

 

Tratamientos de la depresión

Existen diferentes tipos de depresión y por lo tanto diferentes formas de abordaje del problema. Va a depender del nivel de gravedad, el tiempo que el sujeto lleve cursando con el problema (historia clínica), y como en todos los trastornos psicológicos es importante hacer una evaluación exhaustiva e individualizada el problema, para tratar a cada persona en función de sus necesidades y sus circunstancias personales.  La evaluación de la depresión y el diagnóstico de esta, siempre debe ser llevado a cabo por profesionales cualificados.

A la hora de establecer un tratamiento, debemos tener en cuenta que el ambiente que rodea a la persona es fundamental para lograr su recuperación. En el caso de que el sujeto viva con su familia o pareja, es importante que esta forme parte de su camino a la recuperación, comprendiendo a fondo la patología y sabiendo que deben o no deben hacer con una persona que sufre depresión.

El tratamiento farmacológico, puede ser necesario sobretodo en las primeras fases ya que, en casos de depresión severa, la persona no es capaz de iniciar un tratamiento psicológico por la gravedad de sus síntomas. Como dijimos anteriormente, el tratamiento farmacológico no debe ser considerado como tratamiento único. La desaparición de los síntomas de la depresión sin el tratamiento de la raíz del trastorno y sin dotar a la persona de herramientas para el afrontamiento de los probelmas y de la vida, solo funionaría temporalmente como un parche.

  • Tratamiento farmacológico con antidepresivos:  Los antidepresivos se utilizan para corregir desequilibrios en los niveles de las sustancias químicas del cerebro. Los antidepresivos actúan incrementando los niveles de serotonina (el profesional determinará que tipo de antidepresivo es más adecuado para cada caso). Al contrario que los ansiolíticos, los antidepresivos no suelen generar dependencia. El efecto de estos empieza hacerse notable a partir de las dos o cuatro semanas de su empezar a tomarlo.

 

  • Tratamiento Psicológico: el profesional establecerá con el paciente el tipo de terapia psicológica más adecuada para su caso particular.
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